Este histórico castillo ha sido el hogar de los obispos de Durham para más de 800 años, y hoy es la residencia oficial del Obispo. El edificio histórico, con su magnífica capilla, el Salón del Trono y el comedor de largo, ya es el centro administrativo de la Diócesis, y una notable atracción turística, además de ser la casa del Obispo.